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“Una gota de experiencia es el equivalente a 100 libros” fue lo que alguna vez me dijo un maestro de la carrera, pero no fue hasta que trabajé que entendí el significado de estas palabras. Muchas veces el trabajo profesional es muy diferente a lo que se aprende en los libros ya que las circunstancias de un proyecto no son hipotéticas y mucho menos predeterminadas, al contrario siempre están cambiando de forma drástica uno tiene que estar dispuesto adaptar las técnicas y herramientas aprendidas en los libros a la naturaleza de cada proyecto.

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Muchas veces los libros tienen información atrasada y menos relevante que cuando empezó hacer escrito. Por ejemplo, la idea de escribir un libro ocurre en el 2004, en lo que se escribe y edita el libro que contiene esta idea ya es el año 2006, y sólo sale en venta hasta finales del 2007. Entonces cuando tú compras este libro en el 2008 esa idea ya no es relevante ya que data más de hace cuatro años. El punto aquí es que uno aprende en el momento, y ese momento es cuando trabajas. Claro, yo he leído distintos libros y revistas sobre interacción que me pueden orientar en mi trabajo pero no fue hasta que realmente aplique estas técnicas y métodos en mí profesión que realmente supe la relevancia de estas técnicas. Es por eso que quisiera compartirles una de estas experiencias que pase por mi corta estancia aquí en in/situm, en donde aprendí el significado que es trabajar como diseñador de interacción.

El nombre del cliente no lo voy a revelar, pero creo que algunos de los que lea este post tendrán una muy clara idea a quien me refiero. Ahora me da gracia, pero en el momento fue de suma importancia por que me di cuenta de cómo no quiero ser como profesional. Lo curioso es que esta vez yo no estaba de lado de los que iban a diseñar el producto final. Yo estaba acostumbrado a que me repitieran en la Universidad que en esta profesión como diseñador mis peores enemigos suelen ser los ingenieros, programadores y los de mercadotecnia, pero esta vez resultaron siendo los de mi misma profesión.

De hecho, cuando yo fui entrevistado para trabajar en in/situm me preguntaron que si a mi solo me importaba la apariencia final o visual de un producto. En ese momento no entendía la naturaleza de ese tipo de pregunta, ya que yo tenía entendido que la función de un diseñador era esa misma, pero no entendí por que debería ser vista como algo negativo. No fue hasta mi primera presentación con el cliente que realmente entendí el significado de esta pregunta. La propuesta del proyecto en el que estuve involucrado era sobre arquitectura de información y diseño de interfaces touchscreen.

El día de nuestra presentación tuvimos la grata sorpresa de conocer al equipo de diseñadores gráficos encargados de rediseñar la navegación de esta interfaz. Cuando nosotros presentamos la nueva propuesta de arquitectura de información creada a base de las distintas observaciones y opiniones que se hicieron durante la investigación cualitativa desde el punto de vista de los usuarios, como diría Seth, cierta polémica se desató. Y es que los señores diseñadores sólo se limitaban en preocuparse por el color que iba a ser la pantalla de fondo. Fue en ese instante que no pude creer lo que veía, como estas personas sólo se podían preocupar en los detalles mínimos e irrelevantes. Y así fue, durante toda la reunión que tuvimos con ellos sólo se podían percatar de detalles que tenían una importancia secundaria, como por ejemplo el tamaño de los botones, cuando en realidad deberían de preocuparse por la jerarquía de los botones. Ya que definiendo la jerarquía de los botones, se puede sacar el tamaño de cada uno.

Otro ejemplo, es el tipo de teclado que se debe de utilizar en este tipo de interfaces. Los diseñadores optaban por un teclado estilo QWERTY, cuando en realidad la mayoría de los usuarios de estas interfaces nunca han utilizado una computadora, y mucho menos las otras funciones que se encuentran en un teclado de computadora. De hecho algunas de las personas que tuvimos la oportunidad de entrevistar apenas y sabían leer bien. Para no hacerles el cuento largo y tenerles que contar todas las incoherencias de estas personas poco profesional, que aparte de ser diseñadores necios…también eran malos.

Quisiera enfocarme en el significado que marco esta experiencia en mi vida profesional. Es por eso que la pregunta que se me hizo en la entrevista fue de tanta importancia, ya que yo siempre estado interesado por el proceso de diseño que va detrás del producto final en lugar de la apariencia final, y creía que la mayoría de los diseñadores pensaban de esta misma forma, pero ya veo que no es cierto. Creo que esta experiencia fue una muy buena prueba de lo que es diseñar a base de una investigación y un proceso, en lugar de basarse en “estándares” internacionales que cualquiera se puede inventar, como lo hicieron nuestros queridos diseñadores.

Para concluir, quisiera reiterar que lo más importante que aprendí durante mi corta estancia en in/situm fue a valorar el proceso que existe detrás de un proyecto y la importancia que este tiene para poder justificar el resultado final. Les agradezco a todos mis compañeros de trabajo en in/situm que me ayudaron a crecer profesionalmente y como persona, pero sobre todo por los momentos inolvidables que valoraré para el resto de mi vida.

P.D.: Para mayor información sobre este proyecto en el que trabaje contacten a Seth:)